lunes, 15 de mayo de 2006

¿Cómo se hace un santo?

Fuente: Revista APA del Colegio Ntra. Sra. de La Victoria. Antequera

El Santo Padre, Benedicto XVI, en su reciente Encíclica “Dios es amor” dice que “los santos son verdaderos portadores de luz en la historia, porque son hombres y mujeres de fe, esperanza y amor”.

¿Qué pasos sigue la Iglesia para reconocer públicamente la santidad de una persona y ofrecerla como ejemplo a los creyentes y llegar a permitir su culto?.
Cuando, al morir una persona que se ha distinguido por su vida edificante y su coherencia evangélica, se va extendiendo su fama de santidad y la fuerza de su intercesión ante el Señor a favor de quienes se encomiendan a ella, es posible pensar que estamos ante un caso de santidad que vale la pena promover.

Se eleva al Sr. Obispo de la Diócesis donde murió la petición formal y justificada para que se inicie el proceso según los cauces establecidos.

El Sr. Obispo nombra un Tribunal Eclesiástico que se encargará de recoger y estudiar los testimonios sobre la vida, las virtudes, los escritos que existan, la fama de santidad, los favores o milagros atribuidos a la intercesión de la persona cuya Causa se introduce. Este proceso es lento y, en la mayoría de los casos, suele durar años.

Una vez concluido en la Diócesis el proceso de estudio y recogida de pruebas y documentos, se envía todo a Roma para que los Peritos encargados por la Santa Sede procedan al examen detallado de todo el material. Sólo al Papa corresponde reconocer y afirmar públicamente si la práctica de las virtudes ha sido en grado heroico, si se han dado milagros reales,... en resumen, si un Siervo de Dios puede ser considerado santo y recibir culto en la Iglesia.

Los Procesos de estudio son llamados “Causas de los Santos”. El Papa afirma que son “causas mayores” tanto por la nobleza de la materia tratada como por su influjo”.

¿Qué nombre recibe, en cada etapa, la persona cuya “causa de santidad” se estudia?
“Siervo/a de Dios” : Cristiana/o ya fallecida/o, cuya Causa de Canonización ha sido introducida. La primera fase del Proceso abarca una seria y detallada investigación sobre la vida, virtudes y fama de santidad. Concluido y aprobado el Proceso en el ámbito diocesano donde se inicia, pasa a Roma.

“Venerable” : es el título que recibe el/a Sierva/o de Dios cuando, tras demostrar que ha practicado las virtudes en grado heroico y que goza de fama de santidad, se proclama y firma oficialmente el Decreto de Virtudes Heroicas.

“Beato/a” : Cuando se comprueba, mediante un detenido examen y un serio proceso, que Dios ha realizado un milagro a través de la intercesión de la persona “venerable” a que nos referimos. Si se confirma la autenticidad, se proclama oficialmente el Decreto sobre el milagro. Entonces se puede realizar la ceremonia de “Beatificación”. (En caso de un mártir, cuyo martirio se ha probado, no se requiere milagro para la beatificación)

“Santo” : Cuando Dios ha hecho un milagro por intercesión de la persona que ya ha sido beatificada. El proceso de examen y comprobación es similar al del milagro que se requiere para la beatificación. Terminado este proceso, se puede realizar la ceremonia de la “Canonización”; el cristiano es incluido en el “canon” o lista de los santos de la Iglesia.

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