viernes, 11 de febrero de 2011

Profesores y catequistas aprenden métodos para iniciar en la oración a niños

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Catequistas, religiosas y profesores seglares participamos desde hoy viernes,  en unas jornadas formativas de tres días de iniciación a la oración de niños pequeños en el  Colegio Ntra. Sra. de la Victoria de Antequera. Somos más de un centenar procedentes de los dos colegios de Mataró, Barcelona, Valladolid, Calasparra, Marchena, Osuna, Palma del Río, Madrid, Melilla, Mª Inmaculada y Ntra. Sra. de la Victoria.



La iniciativa pretende “enseñar la metodología del denominado ‘Oratorio de Niños Pequeños’ o grupos infantiles de oración, que promovió el sacerdote escolapio valenciano Gonzalo Carbó Bolta hace más de veinte años”.


En la actualidad, el Oratorio se encuentra difundido en centenares de colegios y parroquias de una veintena de países de Europa, América y África, en los que participan a diario decenas de miles de menores.

Las sesiones son impartidas por el propio escolapio Gonzalo Carbó y una catequista, y tienen como objetivo “transmitir el espíritu y carne del «Oratorio de Niños Pequeños de las Escuelas Pías», narrar y cantar una experiencia-acontecimiento de la bendición de Dios Padre sobre sus pequeños, contemplar cómo oran los niños, y presentar la metodología concreta”.

Estas jornadas han sido convocadas por las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones para sus catequistas y profesores cuyo fin es evangelizar la familia,  la juventud y la cultura”.

El encuentro se desarrolla en el colegio, el viernes de 17 a 21 horas, el sábado, de 9 a 14 y de 16 a 20.30 horas y, finalmente, el domingo, de 9 a 14 horas.

Las celebraciones del Oratorio incluyen lecturas bíblicas, cantos, meditación y oración comunitaria, que se desarrollan en horario escolar para grupos de niños desde infantil hasta 6º de Primaria.

El Oratorio es “un itinerario de fe para los niños que les inicia en la relación con Jesús resucitado desde una edad temprana”, según el sacerdote Gonzalo Carbó, que precisa que, “cuanto más pequeños, más capacitados están para dejar que Jesús les ame,  les conozca y viceversa”.



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Oración a María, corona de las doce estrellas

5 comentarios:

  1. Los asistentes al cursillo provienen de todos los colegios de las Franciscanas: Colegio Inmaculada Concepción de Palma del Río (10), Colegio Virgen Niña de Valladolid (5), Colegio Santa Ángela de Osuna (12), Colegio Mª Inmaculada de Antequera (12), Colegio San José de Mataró (4), Colegio Sagrado Corazón de Mataró (3), Colegio Ntra. Sra. del Buen Consejo de Melilla (5) Colegio Ntra. Sra. del Sagrado Corazón de Calasparra (3), Colegio Niño Dios de Barcelona (1), Colegio San Francisco de Asís de Madrid, Colegio Santa Isabel de Marchena (1) y Colegio Ntra. Sra. de la Victoria de Antequera (35).

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  2. Estoy feliz de haber realizado este curso ya que no sólo me ha ayudado a entender que debemos tener una actitud amorosa, sencilla, cercana... con los niños del oratorio sino que entiendo que esa actitud es perfectamente trasladable a todo el entorno del colegio, a nuestra relación con los alumnos en las clases; un amor paciente y servicial. Pienso, incluso, que lo aprendido en el curso va a dar abundante fruto en todos los que hemos participado en él (y no sólo en ellos), también en nuestra relación con nuestros hijos, entre los esposos, con nuestros compañeros y en definitiva con nuestros semejantes.

    También quiero destacar aquí que a partir de hoy cambiará mi relación Dios Padre; una relación más estrecha, cercana, íntima... El P.Gonzalo y Pepa, en sus charlas y en sus actitudes, me han hecho ver todo esto y desde aquí les doy las gracias.

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  3. De las palabras de Gonzalo me quedaría con su conclusión final.

    No hay transmisión de la FE si no hay transmisión del AMOR y el niño tendrá una apertura al Amor si recibe Amor.

    El niño nace preparado para recibir el Amor (es una semilla que se deposita y dará fruto). Al menos hasta los 12 años el niño necesita recibir Amor de forma gratuita.

    El Amor es paciente, es decir, hay que trabajar con el niño, al menos, hasta que dé fruto.

    El Amor es servicial. Somos nosotros los que somos servidores de nuestros alumnos.

    No debemos olvidar que debemos hablar siempre a los niños con afabilidad, es decir, siendo siempre amables, dulces, agradables... y que cuando nos hablen los escuchemos como si fuese lo más importante.

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  4. Quisiera resaltar algunas ideas del curso:

    Es muy importante CADA GESTO QUE TENGAMOS CON LOS NIÑOS

    "Le traían niños para que los tocara, y los discípulos los reprendían. Jesús, al verlo, se enfadó y dijo: —Dejad que los niños se acerquen a mí; no se lo impidáis, porque el reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Os aseguro, el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y los acariciaba y bendecía imponiendo las manos sobre ellos."

    La Misión de la Iglesia es con los niños, entendiendo como niños los que son niños o adultos que tienen corazón de niños.

    Hay que que acoger a cada niño. Bendecirlo e imponerle las manos.

    Tenemos que hacernos como niños y para hacerse como niños podemos tomar como ejemplo a San José de Calasanz y la Beata Madre Carmen.

    San José de Calasanz se hizo niño estando con los niños. El que quiera conocer a Dios o a sí mismo tiene que "abajarse" a los niños.

    A partir de ahora, en lugar de decir "¿Qué voy a hacer hoy?" deberíamos decir: "Señor, ¿qué quieres que haga hoy?".

    Es muy importante que sepamos el nombre de nuestros niños de Oratorio. Debemos tratarlo con cariño, mirada cálida y a los ojos, tono de voz suave. Los niños siempre agradecen nuestra cercanía.

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  5. ¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere! y que tanto me quiere, ya que ha permitido que asista a este curso para "pulirme" como instrumento suyo y que sepa ver de otra forma a los niños, y de intentar hacerme como ellos.

    Comparto el comentario sobre mi forma de ver y relacionarme, de ahora en adelante, no sólo con los niños sino también con mi mujer, mis hijos, mis semejantes, y cómo no, con mi Dios Padre.

    Creo que el ambiente fraternal, el tema tratado y las personas que hemos participado, han hecho que estos tres días los hayamos disfrutado plenamente (ver las sonrisas de todo el mundo en las fotos - la cara es el espejo del alma).

    Un fuerte y fraternal abrazo, y gracias por la invitación que me hicieron las Hermanas para participar.

    Ha merecido la pena.

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