martes, 27 de mayo de 2014

MARÍA, CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA

La Iglesia llama a María Causa de nuestra alegría, y es muy cierta esta verdad, porque si recorremos el Santo Evangelio, vemos cómo a María está ligada la alegría. Cuando la Virgen fue a visitar a su prima Santa Isabel, el niño que llevaba en su seno saltó de gozo en su vientre, es decir, que María llevó la alegría a esa casa. En las bodas de Caná, la Virgen intercede para que Jesús convierta el agua en vino. También aquí vemos a María llevando alegría a los hombres. En Pentecostés desciende el Espíritu Santo sobre María y los apóstoles. Ante los ruegos de su Esposa, el Espíritu Divino no pudo resistirle y descendió en plenitud sobre los reunidos allí. Y muchos de los que escuchaban a los apóstoles, santamente llenos de los Dones del Espíritu, decían que estaban alegres. María es la que trae la alegría a nuestra vida, y con Ella jamás podremos estar tristes, porque Ella es nuestra Madre que todo lo consuela, y como una madre buena, consuela nuestro corazón y besa las heridas que nos hace la vida. La alegría de María es la presencia de Jesús en su vida. Cuando nos acercamos a Ella de verdad, suele quedar en nuestro corazón algo de su alegría, algo de Jesús liberador. Ella es la Madre de todos los felices, pero felices según el Evangelio.
MES DE MAYO

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