lunes, 5 de mayo de 2014

MARÍA, LA QUE SUPO VIVIR LA BUENA NOTICIA DEL EVANGELIO

Empezamos nuestro mes de Mayo, un mes especial para los cristianos, para los que admiramos, respetamos y queremos a María. Es el mes de María porque para las personas importantes no basta un día para festejarlas, por eso vamos a hacerlo durante todo un mes: el mes de Mayo porque es el mes de las flores, el mes de las madres, el mes de la Virgen. Cuando hacemos fiesta a alguien le regalamos lo que más le gusta, nosotros vamos a intentar parecernos más a Ella, cada día iremos profundizando en un rasgo suyo que le pediremos nos ayude a vivir, ese será nuestro regalo.
MES DE MARIA

MARÍA ESCUCHÓ LA BUENA NOTICIA DEL EVANGELIO Y LA VIVIÓ.
Supo meterse dentro no quedarse en lo superficial, supo distinguir la voz de Dios y se dejo llevar por Él, se dejó hacer:

Vivió el Evangelio pronunciando su Sí al Señor.

Vivió el Evangelio atravesando las montañas para ayudar a Isabel.

Vivió el Evangelio dándose cuenta de que Dios actúa en ella, en su prima Isabel y también en todos los pobres de la historia.

Vivió el Evangelio arriesgando, yendo a Belén, y dando a luz en un establo, fiándose de Dios.

Vivió el Evangelio esperando, confiando, y guardando en su corazón lo que no entendía de Jesús.

Vivió el Evangelio siendo sensible, atenta a las necesidades de los demás, como en la boda en Caná.

Vivió el Evangelio sin perder la esperanza en el sufrimiento, al ver a su hijo morir en la cruz.



María descubrió el tesoro del Evangelio y lo llevó a la práctica a su vida, en este mes queremos que seas nuestro ejemplo.

Le pedimos a María que nos enseñe a escuchar la Palabra de Dios.

María ayúdanos a vivir la Buena Noticia del Evangelio. Dios te salve María…
(Repetimos esto tres veces)

Al terminar de rezar cada Ave María, repetimos estas palabras que les dijo la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos:

“¡Oh Jesús mío! Perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu misericordia”.

Rezamos juntos la oración: BENDITA SEA TU PUREZABendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial princesa, Virgen sagrada, María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión! ¡No me dejes, Madre mía¡

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