miércoles, 21 de mayo de 2014

MARÍA, MADRE DEL CONSUELO

Invocamos a María con este hermoso título, "Consuelo de los afligidos." ¡Es una realidad! Nuestra Madre María nunca deja de consolar a sus hijos afligidos, enjugar las lágrimas de nuestro corazón, soplar dulcemente sobre las heridas que escuecen nuestra alma, estrecharnos fuertemente contra su Corazón Inmaculado. ¿Cómo consuela María a sus hijos? Envolviéndonos en su amor, arropándonos en su ternura casi infinita, y sobre todo acercándonos a Aquél que es el médico y la salud de todos nosotros, su divino Hijo Jesucristo. Parece que el Corazón de María hubiese sido creado por Dios especialmente para ejercer ese ministerio de la consolación sin el cual nuestra vida sería como una tierra en la que jamás brillase el sol. También nosotros debemos de aprender de María a consolar. Sí, consolar a todos aquellos que encontramos en el camino de nuestra vida y que están necesitados de nuestro amor, de nuestra palabra cálida, de nuestro ánimo, de nuestra ayuda.
MES DE MARÍA

























Hoy pedimos a María que consuele a todas las personas que están sufriendo por algún motivo.

¡Madre, consuela a los que sufren! Dios te salve María …
Al terminar de rezar cada Ave María, repetimos estas palabras que les dijo la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos:
“¡Oh Jesús mío! Perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu misericordia”.

Rezamos juntos la oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas nuestras súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.





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