viernes, 1 de abril de 2016

OBRAS DE MISERICORDIA

ROGAR A DIOS POR LOS VIVOS Y DIFUNTOS
Rezar no es una rutina. Rezar es amor. Cuando rezas por alguien te solidarizas con él, lo quieres como a ti mismo. No rezas para ablandar el corazón de Dios, sino para agrandar el tuyo. Rezar es llenar tu corazón de nombres.Rezar por los demás te hace bien a ti mismo, porque te ayuda a amar y te compromete para hacer realidad, en la medida de tus fuerzas, aquello que pides.Ruega a Dios por los vivos y difuntos y sentirás cómo crece la comunión de los santos.

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